La inteligencia emocional, según Salovey y Mayer, se organiza en cinco competencias básicas:
1. Autoestima u opinión emocional que se tiene de uno mismo
2. Autorregulación o capacidad de controlar emociones y dominar los impulsos
3. Motivación o capacidad de esfuerzo para conseguir objetivos
4. Empatía o reconocimiento de las emociones ajenas
5. Asertividad o control óptimo de las relaciones interpersonales
Aprendemos a regular la impulsividad, manejar la frustración, mostrar empatía y sobre todo a equilibrar nuestros sentimientos para que no afecte a nuestra capacidad de pensar, ya que la forma de pensar determina la forma de sentir y ésta la forma de actuar.
Aspectos como el autocontrol, la adaptabilidad, la iniciativa, el compromiso, la confianza en uno mismo, la comunicación no violenta, la solución de conflictos, la colaboración y la cooperación, son algunas de las habilidades que adquirimos o potenciamos en nuestras sesiones. [+ INFO]